Una estrella de rock abandona los escenarios por un trabajo de oficina

MOSCÚ — Durante casi dos décadas, fue la estrella de rock más popular, con mayores ingresos y, para sus críticos, más cínica de Rusia.

Celebrado por millones por sus letras malhabladas y su cruda autenticidad, llenó estadios en todo el país mientras recaudaba dinero extra de pequeños conciertos privados para magnates amigables con el Kremlin.

“Sí, soy un cínico”, dijo Sergei Shnurov, líder de muchos años de la banda Leningrad, de ska-punk. “Desde mi punto de vista, definitivamente no tenemos suficiente cinismo sobrio”.

Pero después de lo que se anunció como una ronda de conciertos de despedida el año pasado —que tuvo localidades agotadas— Shnurov, de 47 años, ha conmocionado incluso a su generalmente imperturbable público.

Cambió su guardarropa, abandonando las camisetas sin mangas y pantalones cortos holgados a favor de ropa de oficina.

Dejó San Petersburgo, su adorada ciudad natal, y comenzó a trabajar detrás de un ordenado escritorio en Moscú como el recién nombrado productor general de RTVI, una estación de televisión bastante insulsa con programación familiar que desaprueba las palabras altisonantes al aire. Incluso está intentando dejar de fumar.

La estación, establecida en 1997 por el ahora exiliado oligarca Vladimir Gusinsky y hoy propiedad privada de un emigrado soviético que vive en California, dirige su programación a rusoparlantes en los Estados Unidos, Israel y Europa. No tiene “conexión alguna”, dijo Shnurov, con RT, el canal de propaganda financiado por el Kremlin.

Su transformación es un cambio abrupto para un rockero cuyas canciones incluyen clásicos como “In Peter, You Drink” (En Peter, Bebes), una celebración del gusto de San Petersburgo por la bebida.

Como adolescente en San Petersburgo a fines de la década de 1980 cuando la Unión Soviética se estaba desmoronando, se movía entre dos mundos muy distintos: una escena musical rebelde y el de sus padres, ingenieros que trabajaban en el sector de defensa soviético y tenían un departamento en el Centro de San Petersburgo, entonces conocida como Leningrado.

El colapso de la Unión Soviética, dijo Shnurov, fue un shock para todos, reemplazando las “ilusiones románticas” con vastos panoramas nuevos de oportunidad nublados por cálculos cínicos.

“En mi vida, hasta el dinero ha cambiado cinco veces. El dinero siempre parecía ser algo que debía durar para siempre”, dijo. “Tu propia identidad cambia y te conviertes en una persona diferente”.

Shnurov nunca ha calificado la consistencia como una virtud. “Hoy el mundo entero se ha convertido en un carnaval, todo es teatral”, dijo.

Su llegada a la televisión siguió al colapso en 2018 de su matrimonio y su veloz toma de una cuarta esposa.

Shnurov dijo haber estado encantado cuando Putin asumió el poder en 1999, porque el líder “ofrecía una nueva oportunidad” para Rusia. Pero hoy Putin “representa sólo una niebla”.

“El sistema debe cambiar”, dijo Shnurov. “Si algo no cambia, entonces será cambiado”.

Sí, soy un cínico. Desde mi punto de vista, definitivamente no tenemos suficiente cinismo sobrio”.

© 2020 The New York Times


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Author: Clarin.com